
José Ángel Guedea Adiego
8º Dan de Judo
El practicante de Judo conforme va practicando y demostrando lo aprendido, mediante controles, va cambiando el color del cinto, y por supuesto se pone el nuevo cinto en cuanto puede, lo luce, va afianzando las técnicas, y comienza su aprendizaje y preparación para el siguiente.
Los colores en Judo se idearon en Londres, y fueron los japoneses Koizumi y Kawaishi cuando al llegar a Europa, apreciaron que en occidente los judokas necesitaban una motivación diferente que los orientales para asegurar su progresión. Así agruparon los movimientos dependiendo de la parte del cuerpo empleada en realizarlos y los distribuyeron según la dificultad que requería su práctica y su incidencia en la progresión del aprendizaje.
El paso a cinto negro es el paso más trascendente en la vida de un judoka. Para muchos es su objetivo, para la mayoría, un paso más. Tratará de seguir acumulando danes lo que le ayudará y hará preocuparse por aprender y no dejar de practicar. Tercero y cuarto dan, aun sin cambiar de color, le irán haciendo como judoka y se ira sintiendo “experto en la materia”, con relación a sus compañeros. Y cuando obtenga el quinto dan se verá a un paso de entrar en el “olimpo de los danes”: el mundo del cinto rojo blanco.
Y así como cuando pasó a cinto amarillo, no dudó en ponérselo lo antes posible, ahora recién obtenido el cinto bicolor, aunque ilusionado y con ganas de lucir esos colores, muchas veces duda y se pregunta, cuando es el momento oportuno y apropiado de exhibirlo. En ocasiones espera a que le animen sus compañeros o a que su Profesor o “amigos importantes en el mundo de Judo”, le digan de hacerlo. Pero casi siempre existen esas dudas.
De cuando ponerse el rojo blanco o no, hasta donde yo conozco, mi amigo Jesús Sánchez me hace saber que posiblemente el Kodokan tenga sus normas, no hay nada escrito. Fuera de allí, depende de la educación recibida en Judo, forma de ser, de entenderlo, de conducirse, y de sus conocimientos.
Lo que si que es cierto, que una vez que un judoka ha obtenido el cinto rojo blanco, tiene todo el derecho del mundo a ponérselo, exhibirlo y ostentarlo.
Lo que pasa que según en qué ocasiones deberá, sin existir ninguna norma, observar un poco de sentido común dependiendo de la situación.
Un judoka que en su grupo, en su club, que incluso su profesor no es aún 6º dan, (se dan casos), deberá ser su profesor, el que le invite a compartirlo y celebrarlo en la sesión.
Si no, inicialmente deberá aparecer como hasta ahora lo hubiera hecho, sobre todo teniendo en cuenta la función que va a adoptar en la sesión.
Si se va a entrenar y practicar randori, deberá seguir llevando el cinto negro.
Si el viernes pasado era cinto negro y tenía un cierto nivel, el lunes siguiente, por llevar un rojo blanco, no ha podido cambiar de nivel ni tener muchos más conocimientos.
Evidentemente, el trabajo realizado para la preparación de ese sexto dan, lo tendrá asumido, pero fundamentalmente es un trabajo técnico que le habrá hecho crecer y mejorar técnicamente, y si va a explicar y demostrar movimientos estará más capacitado.
Y si quiere, y sus compañeros y amigos lo admiten, practicar un yaku soku geiko, vestido de gala y celebrando los colores, perfecto, pero no para hacer randori.
No se tiene que poner en la tesitura a los practicantes de la sesión de tener que emplearse a fondo para proyectar a un bicolor, que técnicamente seguro superior, aunque también mayor de edad, por lo que, ni físicamente ni por hábito en el entrenamiento, se podrá enfrentar en igualdad.
Recuerdo hace unos años que Pablo Saez, profesor del Vital Esport en Tarragona me preguntaba en unas Jornadas en Torrelavega como era el protocolo para llevar o no el cinto rojo blanco.
No conozco que exista tal protocolo. Pienso que la norma debe ser de aplicar el sentido común. Está claro que el que ostenta un grado tiene todo el derecho del mundo a lucirlo. Pero “allí donde fueres haz lo que vieres” y esta es una máxima que todos nos podemos aplicar.
Si estás en una universidad en Japón “la cuna del Judo” y nadie se pone el cinto bicolor no vas a ser tu el que lo hagas. Si coincide y te invitan a la ceremonia del kagami biraki a principio de año y todos van de colores, tampoco vas a ser tu el que dé la nota.
Ya en España si te invitan a impartir un curso o una sesión, lo normal es que si eres el protagonista te pongas de gala. Y qué mayor honor y más responsabilidad para ti que entre los asistentes tengas altos grados, que luciendo sus colores, tengan interés en escucharte.
Lo que parece normal y no hay nada escrito, es que si asistes a un curso o una concentración y vas a participar activamente en el randori, si vas a entrenarte vistas de negro.
Hablando con el maestro Fujii, que siendo octavo dan siempre iba con cinturón negro, le pregunté porqué nunca se ponía el cinto rojo blanco y me contestó que portando el negro se sentía siempre que estaba en disposición de aprender, y que si se ponía el rojo blanco daba la sensación de que ya había terminado, que lo sabía todo.






















