José Ángel Guedea Adiego
8º Dan de Judo

Sobre las situaciones por las que pasa o ha pasado un Profesor de Judo, como he estado más de 50 años “detrás de la barra”, he escrito de casi todo.

Esta última fase, en que vivo mi jubilación, me coge novato y de improviso, y como la estoy viviendo ahora, y de esto no he escrito nunca, me apetece analizar y compartirla.

Mi amigo y socio Jesús Sánchez y yo, empezamos a impartir clases de Judo, en algún centro y colegios, “cuando éramos jovencitos”, incluso antes de ser cintos negros, y yo sin tener ningún tipo de titulación. Antes esto, no era tan raro.

En 1977, decidimos implicarnos y nos embarcamos con el club de Judo Las Fuentes. Reconozco ahora que sin grandes conocimientos ni de Judo ni de la vida, aprendimos con nuestros alumnos a resolvernos y a ser Profesores de Judo y así nos hemos mantenido estos 50 años.  Y en este tiempo hemos vivido y afrontando todo tipo de situaciones de Judo y de vida.

Conforme nos hemos ido haciendo mayores, las situaciones con las que nos teníamos que enfrentar, aunque muchas veces fueran las mismas, nos incomodaban más.

A mí personalmente me agobiaba la posibilidad de que por alguna razón no pudiera asistir a impartir una sesión, lo que me hacía estar siempre con bastante antelación en las sesiones.

Me preocupaba también que el club estuviera siempre en condiciones.

Que mis alumnos no faltaran para que la sesión se pudiera seguir con normalidad.

Que de cada sesión saliéramos todos satisfechos, que cada uno encontrara lo que pretendía. La sesión de pequeñitos 4, 5, 6 años y de un solo día a la semana, marcaba siempre un antes y un después en mi registro de clases y en mi semana.

Y fue en marzo de 2025 cuando hablando con Jesús, sincerándonos y sintiéndonos mayores, pensamos en la posibilidad de jubilarnos y en la forma de que el club no se resintiera por esta decisión. Los dos pensamos en nuestro alumno David Crespo y decidimos hablar con él y si estaba de acuerdo llevarlo adelante. Y el curso 2025-26 el club, y la responsabilidad del club quedó en manos de David.

Y ¿tú que vas a hacer?, me preguntaba David

Para mí lo más importante va a ser, vivir tranquilo y sin obligaciones. La tranquilidad que da el no tener responsabilidades directas ni compromisos de sesiones, de alumnos, de entrenamientos, de competiciones, lesiones…

Por supuesto estar al día de cómo van las cosas por el club. En el momento del cambio y en las primeras sesiones Jesús y yo estuvimos presentes en las clases para dar las explicaciones pertinentes.

Con David, en el tiempo de la pandemia instauré con él una cita semanal los martes, para ponernos al día, y que a día de hoy, mantenemos. Y ahora sin pandemia, los martes David me informa y de alguna manera estoy al tanto.

Y David sabe, que si necesita algo, a Jesús y a mí nos tiene allí.

Por el club, y durante las clases apenas paso. No quiero incomodar, ni que nadie se sienta ni cohibido, ni controlado.

Con familiares, amigos y alumnos de siempre, tengo citas semanales donde nos ponemos al día, de cómo nos va la vida, de qué hacemos, y qué necesitamos…

Y tengo tiempo para leer, escribir y como norma, por disciplina, cada día hago ejercicio. Tengo un parque junto a mi casa y, o salgo con la bici, o hago series en unas escaleras que suben hasta la parte alta del parque.

Y sobre todo estoy tranquilo por no haber dejado a nadie en la estacada. El club sigue funcionando como club de Judo, Jesús y yo no estamos. Pero está David que con su juventud, ganas, y buen hacer,  seguro que lo lleva adelante, y todos esperamos el próximo 2027 celebrar con ilusión nuestro 50 aniversario.