José Ángel Guedea Adiego
8º Dan de Judo

Es lo que pretendemos los Profesores de Judo cuando empezamos una sesión. Y ¿qué es salir bien de cada sesión? Salir satisfechos, con la sensación de haber cumplido con los contenidos que nos hemos propuesto, y de haber sentido que nuestros alumnos han salido “enteros”, contentos y satisfechos, con sus expectativas realizadas durante el entrenamiento.

Cuando esperamos los Profesores de Judo que vengan nuestros alumnos, los esperamos ilusionados y en ocasiones pensamos que vienen por nosotros, pero no nos engañemos, vienen por ellos. Vienen a hacer ejercicio, a aprender y practicar unos movimientos, a relacionarse y estar en un ambiente que conocen y respetan, donde saben que son respetados, acogidos, escuchados y cuidados y donde van a generar endorfinas por el ejercicio que van a realizar.

Cuando algunas veces nuestros alumnos faltan, no son conscientes de cómo se nos puede alterar la sesión. Cuando un día son ellos los que vienen y fallan sus compañeros, los echan en falta, pero no piensan que el día que ellos no están… ¿qué?

Y nuestro objetivo es siempre, cumpliendo los contenidos, salir bien de cada sesión, y no tanto por nosotros, sino porque ellos se sientan bien y salgan contentos.

Recuerdo el pasado verano, al comienzo de vacaciones y haciendo mucho calor, que venían poquitos niños, pero como, “los importantes y los que tienen que hacer, son los que vienen”, conforme llegaban trataba de ver como los podía “emparejar” para que hicieran a gusto, se beneficiaran de la sesión, y salieran con la sensación de haber aprovechado, y todo esto, de alguna manera, me alteraba.

Hablando el otro día con mi alumno y ahora amigo David Crespo, me comentaba situaciones y la forma inapropiada de conducirse a veces de algunos alumnos, judokas y padres con los que habitualmente tratamos. Afortunadamente son los menos, pero cuando surge, nos damos cuenta de cómo, algunos, los que más debían hacerlo y sentirse agradecidos, por el tiempo e interés que les dedicamos, muchas veces no valoran nuestro trabajo.

En su momento escribí en un artículo titulado “esta dedicación tan especial”, un apartado que decía:

“Los judokas normalmente acuden al club en su tiempo libre y dedican su tiempo de ocio al entrenamiento y nos encuentran siempre disponibles y les parece que nosotros también estamos de recreo, pero estamos trabajando.

Y cuando les organizamos un entrenamiento extra, para que se entrenen más o dediquen más tiempo a preparar un examen, ellos siguen entretenidos practicando y disfrutando del Judo y del momento, y a los profesores como nos gusta lo que estamos haciendo, también tenemos la suerte de estar disfrutando con ellos, pero estamos trabajando. 

Y cuando les acompañamos a las competiciones, para ellos es una fiesta y para nosotros también…, pero seguimos trabajando.

Y lo hacemos porque es lo que hemos elegido con ilusión, con entrega y porque lo hacemos por nuestros alumnos, porque los vemos ilusionados y porque tenemos la suerte de que nos gusta el trabajo que hemos decidido ejercer, por eso hacemos todo lo que hacemos, y de allí que los Profesores de Judo tengamos por nuestros judokas esta dedicación tal especial”.

Hasta aquí lo que decía el artículo.

Y a pesar de esos momentos puntuales y a veces inoportunos, que forman parte de nuestra vida, es esa dedicación tan especial que los Profesores de Judo tenemos por nuestros alumnos, que nos ayuda a vivir y que nos preocupa, lo que nos hace buscar siempre, salir bien de cada sesión.