El judo español cierra la competición individual con cuatro medallas —un oro, dos platas y un bronce—, recupera 29 años después un título mundial femenino y confirma el crecimiento de una selección que ha vuelto a competir entre las grandes potencias internacionales.

El judo español vuelve a escribir una página para la historia. La selección nacional cierra su participación individual en el Campeonato del Mundo Senior de Bakú 2026 con un extraordinario balance de cuatro medallas: un oro, dos platas y un bronce, en una de las mejores actuaciones mundialistas de España.

El título mundial de Ai Tsunoda Roustant (-70 kg), las medallas de plata de Ariane Toro Soler (-52 kg) y David García Torné (-66 kg) y el bronce de Ayumi Leiva Sánchez (-52 kg) sitúan a España entre las grandes protagonistas de un campeonato marcado por el altísimo nivel competitivo y por la capacidad del equipo nacional para medirse de tú a tú con las principales potencias del judo mundial. Cuatro medallas que reflejan el excelente momento del judo español, pero que son también el resultado del trabajo de una selección completa que ha defendido los colores de España durante seis intensas jornadas de competición.

El momento culminante para la delegación española llegó con Ai Tsunoda, que se proclamó campeona del mundo de -70 kg tras imponerse en la gran final a la austríaca Michaela Polleres, doble medallista olímpica. Una victoria de enorme dimensión histórica. España llevaba 29 años sin conquistar un oro femenino en un Campeonato del Mundo absoluto, desde el título logrado por Isabel Fernández en París 1997. Con su triunfo en Bakú, Tsunoda se convierte además en la tercera española campeona del mundo, tras Miriam Blasco, primera en conseguirlo en Barcelona 1991, e Isabel Fernández en 1997. Tres generaciones unidas ahora por el mismo título y un nuevo nombre escrito con letras de oro en la historia del judo español. El triunfo supone también la confirmación definitiva de Tsunoda en la élite absoluta después de una trayectoria internacional extraordinaria desde las categorías inferiores y culmina, hasta el momento, el mayor éxito de su carrera deportiva.

Pero Bakú ya había dejado antes una jornada difícil de olvidar para el judo nacional. El segundo día de competición, España consiguió situar a tres deportistas en el bloque final, igualando a Japón en número de representantes en esa fase decisiva del campeonato. Los tres terminaron subiendo al podio.

En -52 kg, Ariane Toro protagonizó una extraordinaria competición hasta alcanzar la final mundial, donde se midió a la japonesa Uta Abe, una de las grandes referencias del judo internacional. La española cerró el día con una brillante medalla de plata y su primer podio en un Campeonato del Mundo absoluto. En la misma categoría, Ayumi Leiva volvió a demostrar su enorme nivel competitivo. Tras una gran jornada, conquistó la medalla de bronce, permitiendo además que España colocara a dos judocas en el podio mundial de -52 kg. El tercer metal llegó en -66 kg de la mano de David García Torné, protagonista de una magnífica competición que le llevó hasta la final frente al japonés Hifumi Abe. Su plata mundial confirmó definitivamente al español entre los grandes nombres internacionales de su categoría. Tres medallas en una misma jornada de un Campeonato del Mundo, una imagen excepcional que quedará ligada para siempre a Bakú 2026.

El balance de España, sin embargo, no puede entenderse únicamente a través de quienes consiguieron subir al podio. La actuación en Bakú ha sido también la de todos los integrantes de una selección que ha competido durante cada jornada frente a los mejores judocas del planeta. Laura Martínez (-48 kg), Eva Pérez (-48 kg) y Luis Barroso (-60 kg) fueron los encargados de abrir la participación española en el campeonato. Tras ellos llegaron las actuaciones de los medallistas Ariane Toro, Ayumi Leiva y David García, junto a Adrián Nieto (-66 kg), en una segunda jornada que marcó un antes y un después en el campeonato para la delegación española. La competición continuó con Marta García y Adriana Rodríguez en -57 kg, y Anton Shuhalieiev en -73 kg, antes de dar paso a Laura Vázquez y Ariela Sánchez en -63 kg. Posteriormente llegó el turno de Ai Tsunoda, que transformó una excelente actuación colectiva en un campeonato histórico con su oro en -70 kg, y de Aharon Santamaría (-90 kg). Cada combate y cada experiencia acumulada en Bakú forman también parte del resultado de una selección en la que conviven deportistas consolidados con otros que continúan creciendo y acumulando experiencia al máximo nivel internacional.

La última aparición española en la competición individual correspondió este viernes a Nikoloz Sherazadishvili (-100 kg), capitán del equipo nacional y uno de los grandes referentes del judo español. Niko inició su recorrido superando sus primeros compromisos y alcanzó el tercer combate de la jornada, donde se enfrentó al italiano Gennaro Pirelli, que terminó poniendo fin a su participación en el Campeonato del Mundo.

El resultado no resta valor al papel desempeñado en Bakú por un deportista fundamental para esta selección tanto dentro como fuera del tatami. Doble campeón del mundo, Sherazadishvili representa una de las trayectorias más importantes de la historia reciente del judo español y ha asumido en este campeonato también la responsabilidad de ejercer como capitán del equipo nacional. Su experiencia y liderazgo cobran especial importancia dentro de una selección en la que conviven diferentes generaciones y en la que los deportistas más jóvenes encuentran referentes que conocen perfectamente lo que significa competir y ganar al máximo nivel mundial.

España acudió a Bakú con 15 deportistas —nueve mujeres y seis hombres— y abandona la competición individual con cuatro medallas y numerosas experiencias que contribuirán al crecimiento de un grupo que continúa avanzando con la mirada puesta en los grandes objetivos internacionales.

Especialmente significativo ha sido el rendimiento del equipo femenino, responsable de tres de las cuatro medallas españolas: el oro de Ai Tsunoda, la plata de Ariane Toro y el bronce de Ayumi Leiva. A ellas se suma la plata de David García en el cuadro masculino, completando un balance que evidencia la capacidad del judo español para estar presente en las rondas decisivas de un Campeonato del Mundo.

Bakú deja además una selección con nombres consolidados y otros que continúan construyendo su camino internacional, un factor especialmente relevante en el actual ciclo hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Detrás de cada combate y de cada medalla existe también un enorme trabajo colectivo. El éxito conseguido en Bakú es fruto del esfuerzo diario de los deportistas, pero también de sus entrenadores, equipo técnico y médico, clubes, federaciones autonómicas y de todas las personas que participan en su preparación y los acompañan durante una temporada completa.

La Real Federación Española de Judo y Deportes Asociados quiere felicitar a toda la delegación por el trabajo realizado y agradecer igualmente el respaldo de las instituciones y patrocinadores que hacen posible el desarrollo y la preparación del equipo nacional. Porque las cuatro medallas son la expresión más visible de este Campeonato del Mundo, pero detrás de ellas existe mucho más: 15 deportistas, un equipo y un proyecto común.

Un oro, dos platas y un bronce. Cuatro medallas y una campeona del mundo 29 años después. Bakú 2026 queda ya escrito como uno de los grandes Campeonatos del Mundo de la historia del judo español.