
José Ángel Guedea Adiego
8º Dan de Judo
La principal virtud del judoka es el respeto. Y ¿qué es el respeto?
El respeto en el Judo, es la consideración, el reconocimiento y la valoración que se tiene hacia si mismo, hacia el compañero, hacia el contrario, hacia la sala, al club y en definitiva al Judo.
¿Y cómo se manifiesta el respeto? Mediante formas y maneras de conducirse.
Respeto hacia si mismo,
Por lo que el judoka tratará de ir limpio y aseado, entendiendo lo molesto que puede resultar trabajar con un compañero cuando no es así. Llegará puntual y tratará de respetar los horarios. Y una vez en el tatami, se conducirá siguiendo las indicaciones del Profesor o encargado de dirigir el entrenamiento.
Cumplirá tratando de mantener y observar todos los protocolos previstos, universales y vigentes en el Judo. No pisar el tatami calzado, inclinación de respeto al entrar y salir del tapiz. Saludo colectivo al principio y al final de la sesión, si se tiene por costumbre, y cumplir con las normas establecidas en el lugar. “Allí donde fueres haz lo que vieres”.
Saludo al compañero en el momento que se comienza a trabajar, y al dejar de hacer con él. No levantar la voz ni hacerse notar durante la sesión. Y con ese respeto hacia si mismo, el judoka conseguirá integrarse y crearse una imagen. Si además tiene unas buenas formas y un buen hacer en Judo, ya tiene mucho ganado, pero si no es así, con su actitud, discreción, saber estar, ganas de progresar, formarse y relacionarse manteniendo unas formas, lo conseguirá.
Respeto hacia el contrario.
Buscando saber hacer con todos. Con los que tienen un nivel similar, haciendo fuerte con ellos consiguiendo que el trabajo resulte provechoso para los dos. Con los que son mejores, intentando aprender, buscar y asimilar sensaciones, y con los que tienen menor nivel, facilitándoles el trabajo, tratando de conseguir que el tiempo de trabajo sea provechoso para los dos y que ambos, puedan progresar.
Respeto hacia la sala
Manteniendo los protocolos establecidos, respetando el tapiz y siendo cuidadoso con el material que pudiera haber en el tapiz o en la sala.
En el momento de practicar, en el calentamiento, y en los juegos tiene que mostrar respeto a las normas consiguiendo dar una imagen y mantener un comportamiento adecuado en el momento de practicar, teniendo en cuenta los criterios que allí se tengan por costumbre.
Y el profesor tiene que ser el primero en cumplir todas esas normas, porque el alumno aprende y se queda con lo que ve. Por lo que el profesor disciplinado conseguirá alumnos disciplinados, y el profesor desordenado y alterado dará lugar a alumnos de ese orden.
Y de allí la importancia del consejo de Philipina Dachmesne, “Predica con la vida más que con palabras, el ejemplo es el mejor mensaje”.
Y tenemos que tener en cuenta que, el respeto no se exige, se gana.
Hablando de la educación, del respeto y del Judo, en su momento, escribí un artículo donde cuestionaba si los Profesores nos hemos preguntado porqué muchos padres apunta a sus niños a Judo.
Y la pregunta era:
¿Nos hemos preguntado los profesores de Judo por qué nos los traen?
Y respondía:
Inicialmente porque quieren que el niño haga ejercicio, que desarrolle su psicomotricidad, que haga y aprenda un deporte en un ambiente adecuado con unas normas establecidas, y que se discipline. Pero sobre todo que se relacione, porque relacionarse implica un trato y en definitiva un respeto.
Y además porque también
Los padres queriendo lo mejor para el niño, han pensado que el Judo puede aparte de conseguir que su hijo haga deporte y desarrolle sus facultades físicas, ayude al niño a relacionarse, a aprender a comportarse, a disciplinarse y a impregnarse de ciertos valores.
El niño asiste a Judo en el club, o en la sala del colegio. No está en casa con sus padres. Se ve obligado a respetar su lugar de entrenamiento. Las sesiones son colectivas. Tiene compañeros. En el vestuario aprende a desenvolverse en su espacio y respetar el sitio y las pertenencias de los demás. Tiene que aprender a convivir y a considerar el grupo.
Porque el Judo enseña el respeto. Lo primero que observa es que hay un protocolo a la hora de empezar. Hay que mostrar una actitud y hacer una inclinación de respeto (saludar), al entrar al tatami. Luego se realiza un saludo colectivo, y cada vez un saludo con el compañero con el que va a trabajar, para terminar con un saludo en grupo, todos otra vez.
Descubre al Profesor, que parece que entiende, que sabe lo que se hace y al que todos hacen caso. El profesor les indica lo que tienen que hacer: correr, saltar, mover su cuerpo, los brazos y las piernas de una determinada manera.
Empieza a descubrir y a ser consciente de lo que puede hacer con su cuerpo. También aprende a caer y se enfrenta con los primeros movimientos que comienzan a salirle y este conjunto de sensaciones, hace que aumente su autoestima por lo que crece el respeto hacia si mismo.
En unos días ha captado que existe un respeto: hacia la sala, hacia el Judo y hacia su
profesor, con sus compañeros y con él mismo.
Que existe un respeto a los tiempos y espacios de sus compañeros: que tiene que estar atento y saber escuchar, que tiene que esperar su turno para hablar y no tiene que hablar sin permiso, y que tiene, muchas veces, que guardar una fila.
Cuando coincide que se pone con alguno mayor o más veterano que él, se siente cuidado y respetado y toma nota para cuando le toque a él hacerlo con uno de menor nivel o más pequeño…
Los siguientes días cuando entra en el club y percibe que tiene cerca el lugar donde hace Judo que habitualmente respeta, donde no habla a gritos, donde se conduce de manera distinta y además se siente bien, hace que tienda a comportarse igual.
Y todo esto lo va trasladando a su vida. Ahora es judoka. Empieza a tener cierta autonomía y a entender por si solo, no porque se lo digan sus padres, que tiene que cuidar sus cosas, y ayudar a mantener ordenado y en condiciones su cuarto y su casa.
A sus padres que quiere y siempre ha querido, ¡no va a hacerles menos caso que a su profesor de Judo…! y tenderá a obedecerles con prontitud. A sus hermanos, ¿que sentido tiene discutir y reñir con ellos…? Si en el club, se muestra educado, no grita y se comporta de una manera determinada y que le resulta cómoda y agradable, ¿por qué no va a hacerlo en casa?
Y entiende que para que exista el respeto, tiene que aprender a respetar, que para que exista el respeto tiene que intentar comprender al otro y valorar los intereses y las necesidades de los demás.
Y actuando todos así, es como conseguimos de verdad hacer del respeto la principal virtud del judoka.
Esto formaba parte del artículo, y nos hace ver la relación tan estrecha que existe entre respeto y Judo.























