José Ángel Guedea Adiego
8º Dan de Judo

Paco ha sido y es de todos
Ayer despedimos a Paco, y no paro de acordarme de él. Me vienen recuerdos suyos, recuerdos con él y tengo miedo de que se me olvide algo, porque quiero recordarlo todo.
Ha sido toda una vida con él de por medio, y no quiero olvidar ningún momento. He vivido con él todo tipo de situaciones.

Y entiendo que Paco no es mío. Paco es, y ha sido de todos. Paco consiguió que todos pensáramos que era nuestro.

Voy a tratar de recordar algunos tiempos con Paco.
Yo a Paco lo conocí a través del Judo. Empezamos a hacer Judo cuando abrió el C.D. Northland en 1969, Yo tenía 15 años, él tendría 9.

Él estaba en la clase de pequeños, que impartía Manuel Yagüe. Yo en la clase de juveniles de “Jesuitas” que impartía Ángel Claveras A partir de cierta edad pasó a participar de las clases que impartía Ángel Claveras. Sus padres tenían una tienda de moda, que se llamaba Chic, en el pasaje Palafox.

El momento determinante en mi conocimiento de Paco fue en el Sector infantil por equipos que se realizó en Pamplona en noviembre de 1975, donde se clasificaron, para realizar luego la final en Marbella. El equipo de Aragón en esa ocasión estaba formado por: Raimundo Lafuente, Paco Gracia, Pepe Mozota, Javier de Andrés y José Luís Rodrigo.

A este equipo lo acompañamos al sector y a la final, mi amigo Jesús Sánchez, “Don Francisco”, así llamaba yo al padre de Paco, y yo, en los coches de Jesús y el padre de Paco. En el sector se clasificaron primeros y en Marbella resultaron quintos.

Terminado ese campeonato y analizando su actuación, comencé a pensar en él, para el próximo campeonato de la categoría esperanza donde le tocaría participar.

Y de alguna manera comencé a tutelarle y sin tener grandes conocimientos, aunque si mucha ilusión, empezamos a conocernos y empecé a acompañarlo a alguna competición a San Sebastián y a Barcelona.

Pequeño pero musculado. Muy bien formado. Jugaba jockey hielo en la pista Ibón, la pista de hielo de Zaragoza. Era el guaperas del grupo.

Algunas tardes, “invitaba” a sus amigos de Judo, y quedábamos para ir a patinar sobre hielo, donde era un espectáculo verle, y era tal la admiración que demostraba en la pista, que hacia que lo utilizásemos de cebo con las patinadoras que por allí había.

Recién cumplidos los 18, yo obtuve el carne de conducir y me manejaba con la vespa de mi hermano. Paco por entonces vivía en la plaza de Las Eras, en el Coso bajo y recuerdo las veces que lo iba a buscar, para juntos ir al club de Judo o a donde fuera.

Nos compramos a la vez un cachorro de dogo alemán negro. Él un macho, que llamó Oscar y yo una hembra que llamé Hara. El tener dos perros y de la misma raza nos unió aun más.

Y también nos compramos a la vez nuestra primera moto. Una moto de trial, la Montesa Cota 247, con la que nos movíamos por Zaragoza, a veces salíamos por caminos, y hasta en una ocasión, subimos en Jaca, a la peña Oroel.

Los veranos, Paco los pasaba en Cambrils con sus padres, en un apartamento que tenían en “La Ponderosa”, y con nuestro amigo Carlos García, después de los cursos de Judo muchas veces, íbamos allí a pasar unos días y estar juntos.

Cuando los cursos se celebraron en Tarragona, nosotros nos alojamos en el apartamento de Paco, e íbamos y veníamos cada día.

Durante años Paco llevó la escuela de vela de Cambrils y era un referente en esa playa.

Con Paco nos movimos y participamos en multitud de cursos, en Villanúa, Mauleon, Tauste, Tarragona, Caldetas, El Temple sur Lot…

En el mundo de la moto, Carlos García, Paco y yo nos movimos un tiempo, con las Montesas, BMW, a concentraciones, eventos…

Y también en el mundo de la nieve. Mi madre había comprado un apartamento en Jaca, y en invierno subíamos a esquiar. Nuestro amigo Manolo Villegas, profesor en la Guardia Civil, trató de enseñarnos a todos.

En un momento determinado Jesús y yo empezamos a impartir clases de Judo en el colegio La Salle Gran Vía de Zaragoza.

Cuando ya tenemos el club funcionando, a mí me coincide con que tengo que realizar el servicio militar, (había solicitado prórrogas), le proponemos a él que sea el que se haga cargo, y Paco sin dejar sus estudios y obligaciones, empieza a impartir clases de Judo en La Salle, donde se ha mantenido hasta el último momento.

Y no quiero hacerme el protagonista de la fiesta. No quiero que parezca que quiero alardear de mi relación con Paco. Lo que quiero, es que no se me olvide nada.

Porque Paco no es mío, es de todos y se demostró ayer, cuando nos abrazábamos buscando consuelo en un amigo, y sin querer, con Paco en nuestro cerebro, se nos saltaban las lágrimas, en cada abrazo que aliviaba nuestra angustia.

Ayer fue una mañana llena de cariño. Recibí pésames por Paco, como si fuera un hijo. De amigos, de alumnos, de padres de amigos, de padres de alumnos, de todo el mundo.

Paco sin ya estar, llenó de cariño y de amor la despedida, como dijo Martín su hijo al final en unas palabras, llenas de vida, de ternura, coherencia y madurez que me sorprendió, y pienso que nos sorprendió a todos, haciéndonos sentir como Paco, ha sido y es de todos.

D.E.P.