El Grand Slam de París ha dado el pistoletazo de salida al IJF World Judo Tour, convirtiéndose, un año más, en la primera gran cita del calendario internacional. Competir en París es siempre un momento especial para el judo mundial: marca el inicio de la temporada, fija el nivel competitivo y simboliza el compromiso de deportistas y selecciones con el exigente año que comienza.

La competición, celebrada en el emblemático Accor Arena de Bercy, reunió a la élite mundial. En este escenario de máxima exigencia, Ariane Toro protagonizó una actuación sobresaliente, logrando la medalla de plata. La judoka española alcanzó la final tras una sólida competición y solo fue superada en el combate decisivo por la kosovar Distria Krasniqi, actual número uno del mundo, confirmando así el excelente nivel mostrado por Ariane en el inicio del circuito internacional.

Por su parte, Laura Martínez firmó una gran competición y finalizó en quinta posición, quedándose a las puertas del podio. Laura disputó el combate por la medalla de bronce, en el que cayó ante la japonesa Wakana Koga (JPN), en un enfrentamiento de altísimo nivel y máxima igualdad.

En la primera jornada del torneo, Francisco Garrigós, Anton Shuhalieiev, Eva Pérez, Ayumi Leiva y Laura Vázquezofrecieron combates de gran nivel en un torneo marcado por la igualdad extrema y la exigencia propia de una prueba que reúne a los mejores judokas del mundo. En varios casos, las opciones de avanzar se mantuvieron hasta la repesca, decidiéndose los resultados por detalles mínimos.

El Grand Slam de París vuelve así a demostrar por qué es una de las competiciones más prestigiosas del calendario internacional, un escenario donde se miden fuerzas, se ajustan objetivos y se empieza a construir el camino competitivo de la temporada.