Esta siendo más duro, más largo y con un grado de incertidumbre que se escapa a la razón.

Si gestionar este 2020 ha sido complicado para la gran mayoría de nosotros, y cuesta ver la luz en el 2021, a algunos de nuestros jóvenes deportistas se les está haciendo casi imposible.

Pensábamos que sí, pero ya no están acostumbrados a luchar contra la adversidad. Competimos diariamente con una sociedad que se ha propuesto vender que esforzarse es malo y que la inmediatez es lo normal, no hay mas que ver la cantidad de publicidad dedicada a eso. Slogan que nos dicen cosas como “adelgaza sin dietas ni ejercicio”, “aprende ingles en tan sólo 15 días” Guauuuu todo un idioma en 15 días. Y yo, ingenua de mi, hablando a los deportistas de esfuerzo.

Muchos de los entrenadores, con buen criterio, en estos momentos donde la incertidumbre es mayor que nunca, están aprovechando para trabajar aspectos técnico-tácticos que de normal con un circuito vertiginoso no da tiempo, así como potenciar aún más el físico…

¿Por qué no aprovechar también a forjarles un carácter? Volver a aspectos tan básicos y tan necesarios para andar por la vida y por supuesto para conseguir objetivos como la perseverancia, el compromiso, la atención, manejo de las emociones, tolerancia a la frustración.

Cada vez nos encontramos con más jóvenes con niveles de frustración altos. Cuando te frustras es que lo intentas pocas veces. Las personas que triunfan son las que están dispuestas a darse más oportunidades, a fracasar una y otra vez, en definitiva, a perseverar.

Muy pocos están tocados por una varita mágica, muy pocos triunfan por talento inicial, la mayoría lo hace con trabajo. Y los de talento inicial que triunfan curiosamente son los primeros en llegar y los últimos en irse del entrenamiento.

Uno de los mayores enemigos de la mejora hoy en día es que nos empeñamos en facilitar demasiado la vida del deportista. Como dice Toni Nadal; todo lo que facilita debilita.

O que nos empeñamos en usar nuestra autoridad para que vean la vida como creemos que deben verla.

No olvidéis que los Campeones no se hacen en el gimnasio, ni en el tatami, el campeón se hace de algo que tienen en su interior, un deseo, un sueño…

Todo lo que queráis conseguir va a ser difícil.

Busca cual va a ser tu “gasolina”, que hará que, en los momentos más duros, más oscuros sigas. ¿Cuál va a ser tu motor, tu motivo? Ese motivo tiene que ser tan tuyo, tan arraigado que no importe la dureza del camino…ese motivo tiene que ser tan desde el interior que te impulse con la pasión necesaria para no escatimar en esfuerzo a ala hora de alcanzar esa meta.

No tengo la formula mágica para que consigas tus objetivos, para que tus sueños se cumplan.

Yo sigo aprendiendo según avanzo. Me aferro a mis raíces. Sumo horas a esas 10.000 que hacen conseguir la excelencia en un oficio y sobre todo como me enseñaron mis padres abrazo el trabajo duro y el camino menos fácil.

Yolanda Soler Grajera