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Esa gran diferencia

 

Jose Ángel Guedea Adiego

7º Dan de Judo - Árbitro Nacional - Maestro Entrenador Nacional

Esa gran diferencia

Hablando con mi socio Jesús Sánchez, al que le doy a leer mis artículos antes de publicarlos,  para ver su reacción y para oír su opinión, a tenor del pensamiento de Nobuyuki Sato que dice que: “el valor del deporte radica más bien en el proceso por conseguir el objetivo, que en el objetivo mismo”, me comenta que donde dice deporte debería decir Judo, de manera que la frase quedaría:  “el valor del Judo radica más bien en el proceso por conseguir el objetivo, que en el objetivo mismo”.

Y me quiere hacer ver la diferencia del Judo con otros deportes.

Yo no lo tengo tan claro pues pienso que en cualquier en actividad, el valor radica en el proceso que se siga, aunque tenga que haber un objetivo en el que focalizar el proceso.

Esa misma tarde, viendo a nuestro Fran Garrigos como pierde la semifinal en el Open  de Budapest con el japonés Nagayama en el último segundo, y luego pierde el bronce ante el georgiano Papinashvili y viendo la actitud de Fran ante los dos resultados, entiendo la diferencia a la que Jesús se refiere.

Y advierto también como se conducen los competidores, saludando al subir al tapiz, con el saludo reglamentario del principio, aceptando el resultado, con el saludo final “obligado”, aunque luego todos se acerquen a felicitar, incluso abrazar al rival con el que han perdido.

Coincide en el tiempo con la noticia de que en un partido de futbol, un linier acaba con una brecha en la cabeza, por la agresión con un objeto lanzado desde la grada…

Y me apetece exponer y buscar esa gran diferencia a la que se refiere mi socio.

Llevo escribiendo desde hace más de diez años un artículo sobre Judo cada quince días, y he puesto de manifiesto todas las bondades que podamos adjudicar al Judo. Virtudes y valores que he comentado un montón de veces. 

No se me ocurren más. Puedo buscar entre mis artículos y mediante “un copia-pega”,  puedo rehacer un artículo que diga más de lo mismo.

Porque ya hemos dicho que la práctica del Judo implica cualidades como: respeto, orden, obediencia, responsabilidad, colaboración, voluntad, disciplina, afán de superación, que dan lugar a la afloración de valores como amistad, gratitud, generosidad, sinceridad, paciencia, perseverancia, lealtad, tolerancia, respeto a las normas…

En el artículo titulado “el Judo enseña a vivir”, exponía todo lo que se me ocurría que podía ser Judo, y decía:

Judo es pasar al tatami, saludar al entrar y seguir las indicaciones del profesor. 

Judo es aprender a anudarse el cinturón.

Judo es obedecer siempre al profesor. 

Y Judo es saber estar, no levantar la voz, aprender a como hay que estar sentado en el tapiz y saber esperar. 

Y Judo es conocer, tratar, aceptar a sus compañeros y respetarlos. 

Judo también es ponerse en una fila junto a sus compañeros respetando el grado para saludar.

Y Judo es en el calentamiento aprender a correr y desplazarse por el tatami. Y en los juegos, correr, esquivar, saltar, empujar, arrastrar, coordinar… pasarlo bien. 

Judo es no hacer trampas, y tener claro que  “no vale engañar”.

Judo es jugar con todos, hacer con todos, aprender a elegir y cambiar de compañero.

Judo es ayudar y cuidar a tu contrario.

Judo son las caídas.

Judo es aprender y practicar los movimientos.

Judo es aprender a tirar controlando para evitar que tu compañero se haga daño, y aprender a caer y practicar las caídas para realizarlas con soltura.

Judo es tener contacto físico con tu compañero, sentirlo delante y pelear bajo unas normas que todos aceptamos y respetamos.

Judo es estar en silencio durante la sesión cuando se trabaja.

Judo es tratar con tus compañeros, Judo es saber pedir perdón cuando sin querer propinamos un golpe o una patada o tiramos sin un buen control.

Y Judo es saber dar las gracias a tu compañero cuando ha trabajado contigo y te ha ayudado a progresar.

Y Judo es aprender a ganar y a saber aceptar perder y con un fuerte espíritu de superación tratar de remediar la situación.

Concluyendo que Judo es respeto y que Judo son formas.

Y como todo esto que podemos decir que es Judo forma una parte importante de la vida del niño que lo practica, sin darse cuenta, lo irá integrando en su vida con normalidad, lo que le hará formarse y crecer y en definitiva vivir. 

Jigoro Kano, quiso establecer con el Judo un sistema de educación, dotando al judoka de una formación ética, basado en los dos principios: 

1)“máxima eficacia con el mínimo esfuerzo” y 

2)“amistad y prosperidad mutua”, 

En el artículo titulado “como educa el Judo” decía que el Profesor de Judo, trata de enseñar y en el mejor de los casos, muchas veces sin proponérselo, intenta a ayudar a educar y a veces lo consigue, a través del Judo. 

A Sergio Cardell oí decir en alguna ocasión que “el Judo no se enseña, se aprende”. De la misma manera la educación no se puede imponer. Se pueden dictar normas, reglas y obligar al educando a respetarlas y en el mejor de los casos a aceptarlas. 

La educación de una persona viene en un primer momento determinada por su familia y el ambiente en que se ha desenvuelto hasta entonces. Cuanto antes se pueda incidir sobre esa persona más fácil y más evidente será la influencia del ¿Judo?, del ¿Profesor?

El Profesor de Judo se plantea en muchos casos, ¿que es un educador? ¿Es consciente en su faceta como educador, que tiene que dar una imagen ante sus alumnos? 

Y apuntaba la máxima que formuló Filipina Duchesne:

 “Predica con la vida más que con palabras, el ejemplo es el mejor mensaje”

En que “además es un deporte” decía:

Como punto de partida podemos decir que el Judo implica educación, respeto y responsabilidad.

Que siendo niños el Judo nos ayuda a crecer.

Que permite al niño canalizar su energía y transformarla en fuerza física y mental.

Que el Judo aviva la autoestima, la modestia y la sinceridad.

Que el Judo enseña el respeto, el control de uno mismo y que enseña a aprender.

Que el Judo ayuda a encontrar amigos, ayuda a conocer el esfuerzo, ayuda a mantener un comportamiento adecuado y a valorar los progresos.

Que el Judo educa la actitud, la responsabilidad, la integración, la cortesía y la paciencia.

Que el Judo promueve el espíritu de lucha, fomenta el respeto a las normas, crea hábitos, educa actitudes, descubre y aprovecha las aptitudes del judoka.

Que el Judo contribuye a un buen desarrollo físico e intelectual del niño desde que empieza a practicar.

Que el Judo ayuda a conocer nuestro cuerpo y sus posibilidades.

Que el Judo descubre la noción del respeto a uno mismo, al Profesor, al contrario, al lugar de trabajo y al árbitro.

Que el Judo nos enseña a ganar, a perder y a asimilar cualquier situación.

Que el Judo nos hace entender y apreciar valores como la educación, la autoestima, la sinceridad, el respeto, el control de uno mismo y la amistad.

Que el Judo nos ayuda a aprender a comportarnos, aceptando los límites de lo permitido y de lo que no lo está.

Que el Judo nos enseña a valorar los progresos, entendiendo y aceptando los grados por el color del cinturón.

Que el Judo nos descubre una actitud que nos lleva a responsabilizarnos de ciertas tareas como respetar horarios, tener mayor autonomía, ser más discretos…

Que el Judo nos proporciona la posibilidad de integrarnos en la vida como judokas, viajar y asistir a competiciones, participar en cursos, colaborar en la organización de eventos, competiciones…

Y todo esto cuando somos niños, que nos facilita crecer en el clima de confianza que genera el Judo.

Además de todo esto, durante la niñez y en la etapa siguiente:

El Judo crea hábitos

El Judo educa las actitudes

El Judo comprende varias clases de principios: Físicos, técnicos, estratégicos y éticos.

El Judo estudia la técnica.

El Judo descubre y aprovecha las aptitudes del judoka: motoras, mentales, físicas, técnicas, psicológicas y de relación.

Y durante toda la vida:

El Judo desarrolla actitudes como: Respeto, orden, obediencia, autonomía, higiene, participación, desinhibición, integración, corrección en el lenguaje, amor propio, responsabilidad, docilidad, atención, colaboración, sobreponerse ante el fracaso, sentido critico, aprender a ganar, afán de superación, prudencia, laboriosidad, voluntad, autoestima, dialogo, humildad, disciplina, flexibilidad, serenidad, optimismo, dominio de sí mismo.

Y el Judo incide en los siguientes valores éticos: Amistad, alegría, diligencia, respeto a las normas, amabilidad, simpatía, gratitud, convivencia, generosidad, sinceridad, amor, objetividad, puntualidad, saber perder, paciencia, bondad, perseverancia, entereza, sobriedad, lealtad, tolerancia, perdón, justicia, solidaridad, ecología, libertad, paz

Y terminaba diciendo que: todo esto lo consigue el Judo, que además es un deporte…

 

Después de recopilar todas estas características, virtudes y valores que adjudicamos al Judo, los profesores de Judo  tenemos que tratar de conseguir transmitir, divulgar poniendo en evidencia y haciendo notar que en el Judo con relación a otros deportes existe esa  gran diferencia.